El PSOE, a nivel estatal, se encuentra en estas semanas en un dilema importante, trascendente para su futuro y por ende para el futuro de la realidad política española. Prácticamente es conocido por la totalidad de la ciudadanía que en estas semanas los afiliados al PSOE debemos optar por una de las dos candidaturas a la Secretaría General del PSOE. Si no surge una toledana tercera vía, que también por ahí se dice.
En mi opinión, y es solo mi opinión, el debate se está personalizando en exceso. Se está hablando de las virtudes personales que caracterizan a una u otra persona y se está dejando quizá aparcado el modelo de Partido y de funcionamiento que uno y otro propone. El tema de la elección de Secretario General del PSOE es importante, y no se puede resolver en base a criterios tales como quién hace la frase más graciosa y/o la ocurrencia más inesperada. Leo en Twitter como algunos pretenden llevar el debate a una mera pugna de eslóganes ( #nuevosocialismo vs. #mássocialismo) y pienso que el debate que debe fundamentar la decisión se desvirtúa y no se lleva al campo de análisis que realmente se debería llevar.
¿Cómo me gustaría que fuese mi Partido en esta nueva realidad social en la que nos has tocado vivir? Ante todo lo prefiero profundamente e intensamente democrático. Porque la democracia, cuando se le abre una espita, se convierte en una marea a la que nadie le puede poner freno. Afortunadamente.
Hay partidos políticos en España, como el Partido Popular, que rechazan la democracia como norma de funcionamiento interno. Nada se vota, nada se elige y todo funciona en base a la decisión del clan, de la superestructura o del “Tea party” de turno…
Mi Partido, el Partido Socialista Obrero Español, tiene como base de la decisión la opinión y el voto de los afiliados. En este Partido puedo estar, no podría pertenecer a una organización política que no acepta la democracia. Dicho esto, abierta esta espita… el final del camino a recorrer por el PSOE todavía no ha sido alcanzado. Falta un trecho para llegar a un punto que se plantea como inevitable.
Las comunicaciones, la participación política que las nuevas tecnologías permiten, las nuevas realidades sociales, etc… hacen inevitable el replanteamiento de los modos de participación en la decisión política. Quizá hace un tiempo estuvo justificado que el Secretario General de la Organización se eligiese de forma democrática, pero indirecta a través de delegados. Considero que es un método a superar, que se muestra insatisfactorio para cada vez más porcentaje de la militancia. Los afiliados quieren/queremos elegir directamente, no a través de delegados que en muchos casos no definen cuál va a ser la orientación de su voto en el Congreso Federal.
A lo que íbamos… quién, Rubalcaba o Chacón, se muestra más partidario/a de la elección directa: creo no equivocarme al decir que Chacón. Por tanto, si lo que se quiere para el Partido es la elección directa del Secretario General por parte de los afiliados, esa sería la elección más acorde. He de reconocer que discrepo de las afirmaciones de Rubalcaba cuando afirmaba que la elección directa es inviable porque éste es un Partido de pesos y contrapesos. Quizá tanto pesar y contrapesar…
Pero, claro, la elección de uno u otro candidato no ha de confiarse a un solo criterio, sino que tiene que ser un conjunto la que la definan.
Continuamos en los próximos días con el tema… ¿Vale?