El periódico “El correo” ha dado a conocer la noticia de que quien fue fiscal superior de La Rioja, entre 2004 y 2010, ha presentado una demanda civil contra Pedro Sanz y Emilio del Río por haber lesionado de forma ilegítima su honor.
Es un tema que fue debatido y comentado hace meses, un tema que prácticamente parecía olvidado pero los tiempos del mundo judicial parecen llevar siempre sus propios ritmos. Ahora va a volver a estar en la palestra informativa en los próximos meses con toda su trascendencia. Si la demanda prospera… ¿qué sucederá?. O, al menos, ¿qué deberá suceder?
El Gobierno de Pedro Sanz tenía, tarde o temprano, que encontrarse con un problema de estas características. Digo de forma taxativa que desconozco los pormenores de este caso en concreto… no sé si al ex-fiscal le acompaña la razón. Pero sí sé que a cualquier crítica de la oposición, de cualquier otro ámbito… el Gobierno de Pedro Sanz responde habitualmente con la descalificación personal. Y ya se sabe… quien siembra vientos recoge tempestades.
Os dejo unas fotografías de la convocatoria “Encestando por el Sáhara” hechas esta misma tarde en la Plaza del Mercado. Un pueblo con el que tenemos una clara vinculación y que lleva demasiado tiempo en una situación que no corresponde a lo que las resoluciones de la ONU han dictado.
Es necesario destacar la labor de un grupo de logroñesas y logroñeses que desde hace décadas mantienen vivo su compromiso con el pueblo saharaui. Y especialmente me refiero a Carmen Chover, siempre con la situación que está atravesando el pueblo saharuí en su mente y en su palabra.
ETA comunicó ayer que se ha terminado. Que no va a matar a más personas. Que no va a poner más bombas. Que nadie va a tener la necesidad de comprobar cada mañana que no tiene un explosivo debajo de su vehículo…
ETA dijo ayer que ser libres no comporta, para miles de vascos y de españoles, estar bajo la amenaza. Que se pueden expresar todas las ideas sin el temor a recibir un tiro en la nuca. Que todas las opiniones son posibles en una sociedad democrática. ETA dijo ayer que su amenaza ha acabado.
España soltó ayer esta rémora que incomprensible ha durado tanto tiempo. La amenaza del terror nos ha acompañado a los españoles a lo largo de nuestra vida, a lo largo de más de 40 años. A ETA la recuerdo reflejada en los destrozos de la Torre de la Gran Vía de Logroño y también en unos ojos. De esto último hace ahora exactamente veinte años.
Lo recuerdo muy bien. Por entonces trabajaba en Estella-Lizarra y a diario recorría los 45 kms de distancia entre esta localidad y Logroño. Un día de abril, a eso de las de las nueve y media de la noche, volvía a Logroño y por alguna razón, creo que para entrar en la gasolinera, me aparté de la circunvalación de Los Arcos y entré al pueblo. A la salida había dos coches de la Guardia Civil con las luces azules encendidas. Me pararon. Desdibujado entre las sombras se encontraba un edificio que no reconocí. Las luces de los coches mostraban, entre sombras, un edificio deshecho, negro, destrozado, donde a través de lo que habían sido paredes se veían dormitorios y salones de viviendas familiares con enseres caóticamente desperdigados, etc… En un primer momento no caí, y le pregunté al Guardia Civil: ¿Pero esto qué es? Sólo me miro a los ojos y, sin contestarme, levantó los hombros un momento. Percibí su total incomprensión, también su tristeza. Al momento lo recordé, necesariamente tenía que ser el edificio de la Casa Cuartel donde unas semanas antes había explotado una bomba.
Además de las personas asesinadas, de noticias en los periódicos… esa es también la realidad mantenida durante decenios de amenaza terrorista. Miles y miles de personas que de forma anónima y silente han sufrido a lo largo de toda su vida la injusticia de la amenaza irracional e injustificada. Su sufrimiento por la amenaza a sus familias, a sus hijos, a sus cónyuges… Ayer afortunadamente todo esto acabó.
Lo logrado es el resultado de un esfuerzo colectivo, de millones de ciudadanos. Pero creo que sería injusto no valorar la tarea de quienes desde la responsabilidad política en los últimos años han hecho posible llegar hasta el desenlace que ayer conocimos. Sería injusto no tenerlo en consideración, muy injusto.